Nicolás Paz todavía no pudo entrenarse con normalidad pensando en el Mundial 2026. Una pequeña lesión ósea en su rodilla izquierda encendió una luz amarilla en la concentración argentina y obligó al cuerpo técnico a seguir de cerca su evolución. En cualquier otro seleccionado, probablemente sería apenas una preocupación médica; pero en la Argentina de Lionel Scaloni, en cambio, es una señal que activó todo un protocolo.

Mientras Paz trabaja para llegar en condiciones al debut frente a Argelia, Emiliano Buendía sigue entrenándose como si estuviera convocado. Según trascendió en las últimas horas, el volante de Aston Villa no se tomó vacaciones. Tampoco bajó las cargas, ni mucho menos se desconectó de su teléfono. Claro, sabe que una llamada puede cambiarlo todo.

Scaloni ya le avisó que permanezca listo ante cualquier eventualidad. Y detrás de él hay otros nombres que continúan bajo observación permanente. Algunos viajaron a Estados Unidos junto al plantel, mientras que otros esperan en Europa. Eso sí, todos forman parte de una estructura diseñada para que nada quede librado al azar.

Desde afuera, la atención suele concentrarse en Lionel Messi, en Lautaro Martínez o en las posibles formaciones de cara a los amistosos contra Honduras e Islandia, las últimas pruebas del equipo antes del debut oficial. Pero la verdadera noticia de estos días pasa por otro lado. Scaloni y sus colaboradores tienen la obsesión de controlar cada detalle antes del inicio del torneo.

Aprendizajes

La experiencia recogida en Qatar dejó algunas enseñanzas. A pocos días del debut en ese certamen, Nicolás González y Joaquín Correa se habían quedado afuera por cuestiones físicas y en aquel momento, la Selección tuvo que reaccionar sobre la marcha. Argentina terminó siendo campeona del mundo, pero aquella situación, sin embargo, terminó dejando una marca. Y esta vez Scaloni quiere llegar con todas las variables contempladas.

Por ese motivo, además de los 26 convocados, existe una segunda línea de futbolistas preparada para actuar en caso de emergencia y por eso también fueron “bloqueados” algunos jugadores que continúan trabajando a la espera de una oportunidad.

Siete jóvenes fueron convocados para acompañar la preparación y convivir con el grupo principal; y en ese contexto los amistosos no serán simples partidos de preparación. Scaloni tiene en mente que sirvan como verdaderos exámenes.

Según se conoció en las últimas horas, en Kansas City el cuerpo técnico planea exigir al máximo a todos los futbolistas durante estos días. Quiere observar respuestas físicas, medir recuperaciones y saber a ciencia cierta quién está en condiciones de soportar la exigencia de una Copa del Mundo. Hoy por hoy no alcanza simplemente con llegar, también hay que llegar bien.

Ese quizás sea uno de los rasgos menos visibles y más importantes de todo el ciclo Scaloni. Durante años, la selección argentina fue un equipo que muchas veces reaccionaba frente a los problemas que le aparecían en el camino mientras que hoy parece una organización preparada para anticiparse a ellos. Y la lesión de “Nico” Paz es la prueba más reciente.

Centro de la atención

El foco público está puesto en si llegará o no al debut, pero la mirada del entrenador está algunos pasos más adelante. En quién podría reemplazarlo, en qué estado físico se encuentra cada futbolista, en cómo responderá el grupo ante la exigencia y en cuáles son las alternativas que existen para cada puesto.

Mientras millones de argentinos cuentan los días para que empiece el Mundial, Scaloni ya juega su propio partido. El Mundial todavía no comenzó, pero la competencia interna ya está en marcha; y si algo demostró este cuerpo técnico desde que asumió es que los títulos suelen empezar a construirse mucho antes del primer silbatazo.